jueves, octubre 23, 2008

blah

no sé porqué pero ahí estaba mi familia: mi mamá, mi papá y mi hermano, sentados sobre una de las columnas. yo acababa de llegar de buscar trabajo en teleperformance, y acababan de abrir una campaña para mary kay, me dio mucho gusto, algo en lo que me gustaría trabajar, sobre todo porque ya tengo conocimiento de los productos y eso. caminé un poco y me di cuenta de que había en realidad muchas otras columnas, altas, blancas y colgaban de ellas largos trozos de tela de colores vivos que se mecían oníricamente por alguna brisa que yo no percibí. yo andaba con el nervio pre-menstrual, y la amenaza de un embarazo según alguna señora que me había topado y miró mi panza, pero no tuve tiempo de pensar en ello pues un león comenzó a perseguir a mi angustiada persona, y trataba en vano de escalar alguna de las columnas, sobre una de las cuales se encontraba ely guerra tocando su guitarra y cantando en voz baja. me detuve, el león seguía por ahí pero detenido, entretenido con el cuerpo de un cachorro, un leoncillo o leoncilla.

***

el perro del vecino estaba ladrando de manera, irritante. me levanté y salí a callarlo, porque por lo general, es obediente. sin embargo esta vez el perro siguió ladrando, y unos vecinos me explicaron que quizá estaba tan nervioso porque en el parque vivía un duende (debo decir que a estas horas de la noche me pone un poco nerviosa escribir sobre esto, luego explicaré), mi curiosidad y mi enojo quedaron satisfechos y aplacados. pero mi miedo comenzó a asomarse así como yo por detrás de un árbol. el duendecillo corrió por entre los árboles y alcanzó a pisar la banqueta antes de hundirse por completo en la oscuridad de la noche, interrumpida tan solo por el reflejo de la luna llena en el estanque artificial del parque. sentí mucho miedo, la cabeza grande, las orejas puntiagudas y caídas, el trajecito y el sombrero verde, la terrorífica manera de sus movimientos me hizo retroceder lentamente, con la ansiedad en la garganta de decirle a alguien lo que había visto. entré al cuarto de yoqa, y de entre sus cosas, saqué una caja, en la cual tenía diversos objetos religiosos, como dos rosarios de madera, uno oscuro y uno claro. el oscuro estaba roto y tenía entre las cuentas de madera conjunciones de metal, una de ellas, la más grande tenía grabado el rostro de odín. lo relacioné con el gusto por el black de yoqa y tomé el que estaba completo, así como algunas imágenes de el santo niño de atocha, el sagrado corazón de jesús, la virgen de guadalupe y cristo. las colgué todas sin titubear ni pensar si quiera en las protestas de iván. me sentí segura.

1 comentario:

Samuecchi dijo...

Leía y leía en espera del 'en eso, me desperté', pero como no llegó esa afirmación, me daré una vuelta a su casa para dejarle algún Cristo Parado.




Salud, Sarahí
tengo ganas de beber algo con su prescencia.