miércoles, junio 15, 2011

martín

platiqué con martín, un rarámuri que dio una conferencia sobre la visión rarámuri de la naturaleza y la ecología. le pregunté que si también piensa que el desapego que tiene el hombre de la naturaleza es la causa de tanta violencia y avaricia. me dijo que sí.

comenzó a decirme lo sagrados que son para ellos los árboles, los murciélagos, las aves. que el espíritu de los owiruames se comunica con el bosque para ayudar a sus semejantes, que sus bailes y sus carreras son para llamar a la lluvia y alivie las necesidades de los hombres, los animales y las plantas.

él habló de comunicarnos con un lenguaje del corazón y no con el de la boca y la lengua. de educarnos espiritualmente en cercanía con la naturaleza y de pensar en adquirir conocimientos, y no riquezas.

entonces pensé en lo ridículamente pequeños que nos ha hecho el dejar de respetar a la naturaleza, en lo mucho que hemos perdido, en lo que nunca hemos tenido, ni alcanzaremos a conocer.

yo vi a martín y lo escuché. y entonces dejé de creer en un dios que le dijo al hombre que podría tener el control sobre la naturaleza, que la tendría a su disposición; cuando le dijo a adán que nombrara a todos los animales, que el edén sería su jardín y que tendría que poblar cada uno de sus rincones.

he dejado de creer en ese dios.

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