miércoles, junio 15, 2011

martín

platiqué con martín, un rarámuri que dio una conferencia sobre la visión rarámuri de la naturaleza y la ecología. le pregunté que si también piensa que el desapego que tiene el hombre de la naturaleza es la causa de tanta violencia y avaricia. me dijo que sí.

comenzó a decirme lo sagrados que son para ellos los árboles, los murciélagos, las aves. que el espíritu de los owiruames se comunica con el bosque para ayudar a sus semejantes, que sus bailes y sus carreras son para llamar a la lluvia y alivie las necesidades de los hombres, los animales y las plantas.

él habló de comunicarnos con un lenguaje del corazón y no con el de la boca y la lengua. de educarnos espiritualmente en cercanía con la naturaleza y de pensar en adquirir conocimientos, y no riquezas.

entonces pensé en lo ridículamente pequeños que nos ha hecho el dejar de respetar a la naturaleza, en lo mucho que hemos perdido, en lo que nunca hemos tenido, ni alcanzaremos a conocer.

yo vi a martín y lo escuché. y entonces dejé de creer en un dios que le dijo al hombre que podría tener el control sobre la naturaleza, que la tendría a su disposición; cuando le dijo a adán que nombrara a todos los animales, que el edén sería su jardín y que tendría que poblar cada uno de sus rincones.

he dejado de creer en ese dios.

martes, mayo 10, 2011

anónimo (y todos).

pero mis ojos se mueren
si no ven tus ojos.

jueves, abril 28, 2011

el secreto del fin del mundo

lo he descubierto. y es que el universo se tambalea, se precipita al vacío cada vez que:

él dice: "si me las da, las agarro. pero no se las voy a andar pidiendo";

y cuando ella simultáneamente dice: "si me las pide se las doy, pero no se las voy a andar ofreciendo".

medítenlo.

domingo, abril 10, 2011

domingo 8 am

entre lenteja y coltrane se me ha puesto el corazón contento. y que lo mejor es despertar temprano los domingos, nadie me convencerá de lo contrario.

martes, marzo 15, 2011

jodiéndonos el corazón desde la adolescencia.

desde la banca de atrás odiábamos al mundo. fumábamos cigarrillos a escondidas del prefecto; burlándonos de todos, guardando un silencio para nosotros. mientras tú hablabas de música, yo te hablaba de sus letras.

y que no hemos cambiado mucho en realidad.