martes, octubre 19, 2010

dramatización.

i've just meet the man who can kill me.

jueves, octubre 14, 2010

si.

cuídate de mí, blando mi espada cuando digo que no me alarma tu calor, tu cercanía. soy una cazadora de dramas cuando digo que me han dejado jodida, que no te conozco, que me extrañas.

no.

soy una cazadora de dramas cuando pienso que me has dejado jodida.

sábado, septiembre 04, 2010

amateur

ese andar por las calles encendida, inundado el pecho todavía de tu silencio, sacudiendo espigas violentas e inesperadas, que suelo compactar con el pensamiento de que nada es.

entiendo que solamente esos momentos me propagan por el espacio que me circunda, como una mujer que desea un específico, como una mujer cuyo centro solo permanece inamovible.

sólo esos momentos me enloquecen y es dulce pensar que me dirijo siempre, inevitablemente, hacia una escaldada circunstancia y su perdurable resaca emocional.

ahora pienso que quizás nunca he visto una piel palpitante como la tuya, lejos de ese estar angustiado por ser tan solo y herido, por esa pretensión de la desesperanza abarcándolo todo, por ese tentáculo siniestro que nos uniera en el reclamo del escondite.

aún armada con tu carne temblorosa, esquivas mis movimientos, obligándome a seguir adherida a tu magnífico sentido del desapego.

martes, mayo 18, 2010

tránsito

no soy una mujer que ame para toda la vida. siempre he sido dispersa, distraída y me aburro fácilmente. y aunque he visto mi corazón como un escapulario (tan cerca de un pecho, de una espalda, palpitando a cada paso), he de arrebatarlo con dolor para regresarlo a mi pecho con envidia, rencor y con mi única obsesión que es la ira.

me he pasado las noches indagando visceral e irracional la manera de olvidarlo todo, de reducirlos a todos a una circunstancia absurda, de pensar que ninguno me tocó, me forzó o me amó. borrar la invalidez de mis manos, mi cuerpo que ha sido un objeto penetrable y transido por mí también.

he deseado tantas cosas nuevas para perderlas inmediatamente, antes que me sumerjan en el olvido y el silencio. experimento esa terrible ansia que surge de un centro oscuro y misterioso, por no poder asirlas correctamente, por no llenarme la cara, las manos y las vendas, dejarme caer en el más tierno masoquismo, olvidar todos los nombres, dejar atrás sus palabras innecesarias y falsas, sus rostros que ya no me dicen nada.